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Youtubers, mucho más que prescriptores

Youtubers, prescriptores

Lo confieso: soy un friki de la guitarra. Qué se le va a hacer. Puedo pasarme horas en mi estudio chupando videos de Youtube en los que otros frikis de la guitarra como yo enseñan a tocar solos imposibles, abordan aspectos absurdamente técnicos sobre la práctica del instrumento o discuten los pros y contras de ese nuevo pedal de boutique requete-caro que les acaba de llegar por mensajería urgente.

Me lo paso pipa. A veces aprendo algo. Pero lo que es seguro, es que casi en el 100% de las ocasiones acabo muerto de ganas de comprarme algún cacharro. Traicionero y liante, mi ego me repite su mantra preferido (“Cómprate eso. Es justo lo que necesitas para ser un máquina de la guitarra”) mientras mi verdadero yo, en horas bajas desde que me aficioné a esto del consumo online, me grita sin éxito algo así como “¡Eso es falso y lo sabes. Si quieres tocar mejor la guitarra, toca más la guitarra y punto!”.

Sí. Soy una diana fosforito de dimensiones mastodónticas, un blanco para tontos con una etiqueta en el centro en la que pone:

Youtubers, más que prescriptores

¿Triste¿ Quizás. Pero como diría el Vizconde de Valmont, no puedo evitarlo.

Somos tribu

En la red, a los frikis como yo se nos conoce como guitar nerds. Nuestra tribu se divide en subculturas. Si nos interesamos básicamente por la tecnología musical somos guitar geeks. Si lo que nos pierde es tocar, craquear los secretos de la práctica guitarrera encerrados en nuestro cuarto en plan onanista, somos bedroom shredders. Y me temo que algunos tenemos un pie en cada categoría.

Somos tantos que hemos tenido el poder de crear un star system propio, integrado por guitarristas de referencia que en la mayoría de casos son más youtubers que músicos (aunque suelen editar música y salir de gira, pocos tienen una repercusión fuerte fuera del círculo de la tribu. Algunos, realmente, no deberían tenerla porque más allá de su pericia con el instrumento o con la producción musical casera no tienen nada que ofrecer artísticamente hablando, aunque a veces a nosotros nos importe un carajo).

Y lo mejor es que esas estrellas de la red no son más que frikis que empezaron a relacionarse con otros frikis desde su habitación usando internet y el video como medio principal y que a fuerza de perseverar y de llevar su hobby a un nivel que roza el profesionalismo (y a veces lo surrealista) han creado, ellos solitos, un caramelo irresistible y king size del que las marcas de instrumentos y tecnología musical hace tiempo que se alimentan.

Inteligentemente, éstas han ido cediéndoles la palabra y la jugada les ha funcionado.

Tanto que algunos de esos frikis se les están colando en las oficinas.

El poder del metal

Algo así le pasó a Keith Merrow. Guitarrista amateur de death metal y estudiante de multimedia, en 2008 comenzó a compartir en Youtube tutoriales de guitarra y de producción casera y videos en los que tocaba sus composiciones.

Sus vídeos tenían calidad, el estilo musical que toca es complejo y muy dado a la cháchara técnica y supongo que el personaje tenía el atractivo suficiente para montones de chavales que, por lo que sea, se mueren por tocar riffs machacones con una guitarra de siete cuerdas y adoran todo lo que tenga que ver con la tecnología musical.

En poco tiempo, su canal de Youtube ganó muchísimos fans. Decidió ampliar su oferta de contenidos y empezó a grabar demos del material que adquiría para su estudio casero.

Y esos videos de demostración empezaron a compartirse tanto que llamaron la atención del mayor fabricante mundial de pastillas para guitarra, Seymour Duncan.

Entendiendo que aquel Youtuber era el nexo perfecto entre la marca y un target de su interés (en un momento en que además la marca buscaba diversificarse potenciando su gama de pedales de efectos), Seymour Duncan lo contrató como consultor. Y Keith Merrow pasó de ser un productor de contenido casero a participar en el diseño de productos y a recorrer ferias y seminarios internacionales representando a una marca mítica con la que probablemente en otra época sólo habría podido aspirar a un trato de cliente.

¿Ha sido la experiencia positiva para la marca? Lo supongo, porque no hace mucho, Keith Merrow se ha convertido en Media Production Manager de Seymour Duncan.

Recientemente la consultora Best Relations publicó sus predicciones de tendencias comunicación y marketing para el 2016 en su blog Medios Sociales. Entre ellas estaba la siguiente:

“Así como las organizaciones han fichado a influencers para acceder a un nuevo tipo de conocimiento y lograr un grado de especialización mayor, muy pronto veremos a los primeros youtubers en los organigramas de las empresas”.

Parece que en el mundo del heavy metal, que nunca estuvo a la vanguardia de nada, el momento ya ha llegado.

photo credit: 2014 Desk Setup via photopin (license)

 

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