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Publi de pueblo

campaña pueblos publicidad

Cuando en 2009 la agencia Shackleton se planteó el  reto de hacer ganar notoriedad a un producto poco conocido mediante una campaña emitida exclusivamente a través de canales de televisión temáticos, escogió a un pueblo, Miravete de la Sierra (Teruel), como Conejillo de Indias.

Por algún motivo, a los creativos de la agencia se les ocurrió que la pequeña localidad turolense era el mejor exponente de “lo desconocido” y,  suponiéndole una cotidianeidad casi-rulfiana, la re-bautizaron para su campaña como “El pueblo en el que nunca pasa nada”.

En 2012 fue la agencia Sra.Rushmore la que se echó al monte y produjo para Aquarius la campaña “Pueblos”, que pretendía revitalizar el turismo rural poniendo en contacto a urbanitas sin pueblo al que ir de vacaciones con municipios de menos de 2.500 habitantes.

Y como ya llevábamos un tiempo sin operaciones de rescate, este 2013 McCann ha lanzado la campaña “A tomar Fanta”, con la que quiere “llevar la alegría” al pueblo chileno de “Los muermos”, y DDB también se apunta al carro con una acción para Frigo que aspira a convertir a la localidad de “Triste”, en Huesca, en “Alegre” por un día.

Supongo que esta especie de locura publicitaria con los pueblos tiene que ver con el lugar que éstos ocupan en el imaginario de los creativos de las agencias y en el de los targets a los que van dirigidas las campañas (el ámbito rural como “lo desconocido”, como lugar “en el que nunca pasa nada”, como escenario desolado de una no-sociedad desconcertante, destino lúdico-moral de los esfuerzos de una clase creativa urbana que, en nombre de la joie de vivre millenial y la híper-conectividad 2.0, está llamada a hacer llegar su algarabía chispeante a un universo urgentemente necesitado de estímulos).

Y esa suerte de Mr.Marshallismo post-publicitario recurrente me hace además pensar en la repetición de argumentos en la publicidad, que en el momento en que dispone de más herramientas para construir sus historias se vuelve extrañamente reiterativa y auto-referencial.

Llamadme rancio, pero yo creo que quizás los pueblos no necesiten a la publicidad.

Y que, probablemente, la publicidad ya no necesite más pueblos.

2 comentarios Escribe un comentario
  1. hat #

    Igual es que habiendo muchos recursos y herramientas faltan algunas ideas… O no, igual el pueblo es un buen mito hoy en día: cercano pero alejado de todo (en teoría, claro). No sé, no sé…

    8 abril, 2013
    • Si, lo del pueblo como mito creo que es cierto. También es un contexto ideal para montar acciones de este tipo (una comunidad humana pequeña, “controlable”, etc.). Y al final es sólo publicidad y no pasa nada, pero me llama la atención tanta insistencia en la fórmula. Supongo que es o que tú dices: falta de ideas. Gracias por el comentario, HAT!

      9 abril, 2013

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